Reiki para la fibromialgia




Reiki tiene resultados muy eficaces contra la fibromialgia. Los estudios  publicados demuestran las soluciones que Reiki aporta a esta enfermedad.

La ventaja principal de Reiki es que trata el ser humano de una forma "holística", o sea el conjunto de la persona: su lado físico, mental y emocional.

Pacientes que sufren de fibromialgia suelen tener necesidades físicas (el dolor) y necesidades emocionales y mentales relacionados con su enfermedad. Reiki funciona en tres etapas:
- Primero, alivia el dolor. El profundo relajamiento que siente el paciente durante una sesión de Reiki suele aliviar el dolor constante que padece un enfermo de Fibromialgia.
- Segundo, crea paz mental. A medida que el paciente empieza a notar una paz y bienestar como consecuencia de sus sesiones, también empieza a disminuir el dolor en su día a día.
- Tercero, investiga las causas de la Fibromialgia. En Reiki consideramos que todas las enfermedades, no sólo la Fibromialgia, tienen una causa emocional, mental o "más profunda". A largo plazo Reiki sana esa causa a veces mediante un proceso consciente y a veces de forma inconsciente sin que el paciente se "de cuenta" del hecho.

Lo que diferencia Reiki de otras terapias es la posibilidad de aprender a practicarlo para sanarse a uno mismo mediante un curso de Reiki.

En el caso de alguien que padece de fibromialgia, se convierte en una herramienta fundamental porque cuando surgen los síntomas, un auto tratamiento alivia el dolor y tratamientos frecuentes a largo plazo pueden eliminarlo por completo.

La fibromialgia (conocido por las siglas «FM») es una condición crónica y compleja que causa dolores generalizados y un agotamiento profundo, y también una variedad de otros síntomas. Principalmente afecta los tejidos blandos del cuerpo. A diferencia de la artritis, la fibromialgia no ocasiona dolor o hinchazón de las articulaciones; más bien, produce dolor en los tejidos blandos alrededor de las articulaciones y en todo el cuerpo.
El dolor ocasionado por la fibromialgia por lo general consiste en dolor o ardor generalizados. Su severidad varía de día en día, y puede cambiar de lugar, llegando a ser más severo en aquellas partes del cuerpo que se usan más (es decir, el cuello, los hombros y los pies).

También, el agotamiento producido por la fibromialgia varía de persona a persona. Va desde una sensación de un ligero cansancio, hasta el agotamiento de una enfermedad como la gripe.
Además de dolor y agotamiento, hay una cantidad de síntomas/síndromes generalmente relacionados con la FM. Que al igual que el dolor y el agotamiento, la severidad de estos síntomas/síndromes tiende a acrecentar y disminuir y por eso, la molestia que ocasionan varía de acuerdo con la severidad de los mismos. Los pacientes de la FM sufren de uno o más de los siguientes síntomas típicos:

Ver reiki para fatiga crónica

Anquilosamiento: Ésta rigidez puede notarse particularmente temprano en la mañana, después de permanecer sentado por períodos prolongados o de estar de pie sin moverse, o por cambios de la temperatura o de la humedad relativa.
Incremento de dolores de cabeza o de la cara: El dolor de cabeza/en la cara frecuentemente resulta de músculos del cuello o de los hombros extremadamente anquilosados o sensibles, transmitiendo el dolor hacia arriba.
Trastornos del sueño: A pesar de dormir las horas suficientes, las personas que sufren de la FM pueden despertarse y sentirse todavía cansados, como si hubieran dormido apenas. Por otra parte, pueden experimentar dificultades al tratar de dormirse o en mantenerse dormidos.
Trastornos cognoscitivos: Como pueden ser dificultad para concentrarse, “lentitud mental”, lapsos de memoria, dificultad para recordar palabras/nombres y un sentirse fácilmente abrumada al enfrentarse con varias cosas que hacer a la vez.
Malestar abdominal: Muchas personas pueden experimentan trastornos digestivos, dolores abdominales, meteorismo, estreñimiento y/o diarrea. Síntomas conocidos colectivamente como el “síndrome del colon irritable”
Parestesia: se define como la sensación anormal de los sentidos o de la sensibilidad general que se traduce por una sensación de hormigueo, adormecimiento, acorchamiento, etc., producido por una patología en cualquier sector de las estructuras del sistema nervioso central.

Eficacia de la terapia reiki en fibromialgia (documento de la Universidad Complutense)

El entumecimiento y hormigueo son sensaciones anormales que se pueden producir en cualquier parte del cuerpo, pero son más usuales en las manos, pies, brazos y piernas.
Este fenómeno puede recibir otros nombres, como: pérdida de sensibilidad, pérdida de las sensaciones, sensación de hormigueo y entumecimiento, adormecimiento o ardor, o pérdida de la sensibilidad superficial y profunda.
Puntos miofasciales hipersensibles: Se forman unos puntos extremadamente dolorosos (puntos hipersensibles) distribuidas en bandas encogidas en los músculos u otros tejidos conectivos.
Depresión y ansiedad: Aunque con frecuencia, los pacientes con la FM son diagnosticados incorrectamente con trastornos de depresión o ansiedad, (“estás imaginándolo todo”), la investigación ha mostrado repetidas veces que la fibromialgia no es una forma de depresión ni de hipocondría. Sin embargo, siempre que la depresión o la ansiedad ocurran con la fibromialgia, es importante su tratamiento ya que estas condiciones pueden exacerbar la FM e interferir con el manejo exitoso de los síntomas. Estos pueden ser tratados por medio de sesiones de Reiki
Aunque en la actualidad se desconoce la causa del síndrome de la fibromialgia, las investigaciones ya han revelado mucho acerca de esta enfermedad misteriosa. Por ejemplo, entre otros estudios podemos encontrar las investigaciones de Leslie Crofford, M.D., de la University of Michigan en Ann Arbor sugieren que la FM es un “síndrome relacionado al estrés” (ya que en muchos casos se manifiesta después de eventos emocional o físicamente estresantes y también se empeora con ellos) con imbalances en los sistemas que juegan un papel principal en las respuestas al estrés, el eje hipotalámico-pituitario-adrenal, el sistema nervioso simpático y, muy probablemente el sistema nervioso autonómico
En la actualidad no hay una cura para la fibromialgia, los tratamientos se enfocan en el manejo de los síntomas de la FM en el mayor grado posible. De la misma manera que las manifestaciones de la fibromialgia varían de paciente a paciente, así también varían las formas de tratamiento que tienen éxito. Lo que sirve para un paciente puede ser que no sirva para otro. Entre las estrategias de tratamiento más utilizadas, ya sean solas o en combinación con otras, hay una gran variedad de terapias manuales, energéticas, directas, disponibles para los que tienen la FM. Entre las que más comúnmente son practicadas, podemos incluir las siguientes:
Masaje: es útil para calmar y aumentar la circulación de la sangre a los músculos tensos y dolorosos. También puede ayudar a eliminar las acumulaciones tóxicas como el ácido lácteo y volver a “educar” los músculos y las articulaciones que se han desajustado mecánicamente.
Reiki: No es de sorprender que el dolor y los síntomas relacionados con la fibromialgia resultan muy estresantes para el cuerpo. Por eso, se les recomiendan los programas efectivos del manejo de estrés, como puede ser la terapia Reiki que es “un método suave y no invasor” que mejora el funcionamiento de los mecanismos de desintoxicación corporal restableciendo a la vez la capacidad de reacción del cuerpo. Ayuda a disipar el dolor y la tensión muscular relajando los músculos agarrotados y tranquilizando las emociones al producir una relajación profunda, que a la vez eliminará los efectos negativos del estrés disolviéndolos de una manera fluida. Tras la relajación se produce, con el Reiki, una estimulación del metabolismo que está provocada por una nueva vitalidad del organismo que ayuda a mejorar la salud y fortalecer la resistencia a enfermedades
Ejercicios de estiramiento: Los ejercicios de estiramiento son importantes porque ayudan a aliviar la tensión y los espasmos musculares.
Ejercicios aeróbicos: Los ejercicios aeróbicos de bajo, muy importantes para evitar la atrofia muscular (gastado), para fomentar la circulación de la sangre que contiene el oxígeno y otros nutrientes a los músculos y a los tejidos conectivos, y para incrementar la fuerza y el vigor.